Incierto, el camino, se extendía delante de sus pasos. El caminante debía seguir andando aunque fuera con los ojos vendados. Seguiría su búsqueda, aún indefinida, de su futuro y de sus ilusiones. Antes de llegar debería sacarse esa venda y mirar más allá, hacia el horizonte. Sabía que allí era donde desaparecerían sus miedos. Sabía que allí se escondían los secretos que aún no conocía.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada